viernes, 19 de septiembre de 2008

ESCAPADA A BERLIN (2ª PARTE)

Martes (2º día).
El día amaneció despejado. Magnífico. Nos fuimos a desayunar cerca del hostel y después compramos en el Lidl que había a unos pasos, unos sanwichs y ensaladas pues teníamos planeado ir a ver los palacios en Postdam y sabíamos que el recinto no había restaurantes. Compramos en el metro un billete válido para el día completo que nos costó 6,50 €. En Alexanderplatz cogimos el S1, si mal no recuerdo, y cuando llegamos a la estación tomamos un autobús que llevaba al parque Sanssouci, que constituía un enorme parque de 287 hectáreas y que era el palacio de verano de Federico el Grande. La entrada a los jardines era gratuita, pero en la puerta podías colaborar con dos € para el mantenimiento del lugar y te daban un mapita con recorridos y dando información en tu idioma sobre los lugares de interés. Cuando entramos nos maravilló la belleza del lugar. Con constantes exclamaciones de las cuatro (ooooohhhh!!) cada vez que veíamos un gran palacio o una fuente preciosa.
Nos sentamos a comer las “viandas” que habíamos comprado sentadas en la hierba. Nuestra querida amiga Lidia no paraba de decir “nos van a llamar la atención, nos van a llamar la atención” pero Inma decía que no, que allí seguro que podíamos estar, como en el césped en Berlín o en Londres. Nos hicimos fotos allí tan tranquilas recostadas, y de repente se nos acercó un señor, imaginamos que encargado en los jardines, y nos dijo “No green”, y las cuatro a la vez “¿Noooo?, haciéndonos un poco las suecas. Menos mal que ya habíamos comindo. Continuamos visitando los jardines haciendo el recorrido que nos habian fijado. Vimos la Casa de té china, los baños romanos, el palacio Charlottenhof, todo precioso. Algunos edificios estaban siendo restaurados. Aun así alguna de nosotras solicitó un palacito de V.P.O. para sí misma. No entramos en ninguno de los palacios, ya que nos habían comentado que su interior tampoco merecía la pena comparado con otros palacios de Europa, y aún así, nos dieron las seis de la tarde. Volvimos a Berlín hacia el barrio judío. Justo al lado de la salida del metro, nos tomamos unas cervecitas en un bar que tenía unas mesas con columpios en el exterior, y allí estuvimos un rato recargando pilas y filosofando, intentando arreglar el mundo. Después nos acercamos a Tacheles, el famoso centro artístico de cultura alternativa, que nos decepcionó un poco. En la misma calle había muchos restaurantes de comida Thai o india, y resultó una calle muy animada. Pasamos por la puerta de la Sinagoga nueva, y al final de la calle nos dirigimos hacia los patios judíos. Se trata de una serie de patios comunicados entre sí y en uno de ellos se encontraba la tienda oficial de ampelmann. Entramos y compramos allí algunos recuerdos, incluso eran más económicos que en otras tiendas de souvenirs, porque recuerdos de ampelmann hay por todas partes y puedes encontrar de todo (mecheros, bolígrafos, camisetas, muñecos, bolsos…). Ya era tarde, y al salir de los patios nos encontrábamos en la plaza Hackescher Market que estaba muy animada, había actuaciones y muchos restaurantes. Nos sentamos en uno de ellos, y pedimos platos típicos alemanes. Alguno estaba bastante bueno. Yo no tuve tanta suerte. Pedí una especie de rollito de col rellena de carne. No es que estuviera malo, pero tampoco era un manjar de dioses. De todas formas, por lo menos se puede decir que también saboreamos la gastronomía del lugar, algo que me gusta hacer en todos los sitios que visito.
Después de la cena, que nos costó unos 15€ por barba con cafelito incluido, nos fuimos hacia la zona del hostel y paramos en un pub a tomar unas cervecitas. El pub proyectaba en una de sus paredes la película “Ciudadano Kane” y la música estaba bien. Mis amigas descubrieron además en el baño del pub varias fotos pegadas en la puerta del aseo, y entre ellas ¡sorpresa! La foto de la Duquesa de Alba! Con lo cual tuvimos risas para rato. Y así culminamos la jornada.

Miércoles (3º día).
Sólo podíamos aprovechar hasta las 12.30 horas de la mañana porque nuestro avión salía a las 14.30 y no queríamos llegar con el tiempo justo. Así que después de desayunar cerca del hostel nos dirigimos hacia la iglesia conmemorativa del Káiser Guillermo, de la cual sólo se conserva la torre frontal y cuyo tejado en ruinas se ha convertido en uno de los símbolos más conocidos de Berlín. Aun lado de la torre construyeron una iglesia nueva octogonal en 1961, con un diseño muy moderno y al otro lado de la torre construyeron un campanario independiente con el mismo material que la iglesia nueva. Los berlineses, por su forma los llaman “el pintalabios y la polvera”. Muy cerca se encuentra el Hard Rock Café que fuimos a ver porque también es una de nuestras costumbres visitar los de las ciudades a las que vamos y comprar una camiseta allí, aunque en realidad fue un encargo de nuestro querido socio July Fogss. Después nos dirigimos a una tienda de ropa al peso, pues teníamos mucha curiosidad por ver una. La que vimos, que se llama “Garage”, a mí personalmente me decepcionó porque aunque esperaba ropa de segunda mano, esta no tenía por qué ser antigua, ¿no? Pues allí lo era. Bueno podías encontrar de todo, pero tenías que rebuscar mucho, y además había truco: al peso sólo te vendían la ropa que no estaba etiquetada y casi todo estaba etiquetado, así que no valía la pena comprar mucho allí. Volvimos a toda prisa al hostel a recoger las maletas, y después hacia el aeropuerto. Almorzamos en un puesto de las famosas salchichas que hay en la puerta del aeropuerto. La tendera era una verdadera antipática, al contrario que los berlineses que nos hemos encontrado por allí, incluso algunos sabían hablar español y nos ayudaron mucho. Siempre nos quedará un grato recuerdo de esta escapadilla, en la cual lo mejor no fueron las cosa que vimos, sino las acompañantes de viaje.
Próxima parada: ROMA.

sábado, 13 de septiembre de 2008

ESCAPADA A BERLIN (1ª PARTE)

Bueno, ya he vuelto de una escapada fugaz a Berlín con 3 amigas más, Noelia, Inma y Lidia. Reservamos el vuelo hace 6 meses, y nos salió por 100 eurillos de nada, ida y vuelta. Berlín me ha parecido una ciudad muy interesante más que hermosa y muy marcada por la historia reciente de este siglo pasado.
A continuación os contaré nuestro itinerario en varias partes para que no se os haga muy pesado y así no aburrir al personal. Esto es todo lo que pudimos aprovechar en 2 días y medio. Yo creo que nos cundió:


Llegada en la madrugada del domingo al lunes, sobre las 00:35 horas (con 20 minutos de retraso). El vuelo duró unas 3 horas desde Málaga. Como no nos apetecía complicarnos mucho con el tema del transporte hasta el hostel, preguntamos a un taxista al salir del aeropuerto, que nos indicó que nos cobraría unos 34-35 €. Nuestra amiga Inma, que nos esperaba en el hostel, había hecho el trayecto por la tarde y ella tomó el tren S9 hasta Alexanderplatz (2’80 €, para cubrir las zonas ABC) y desde allí tomó el metro, 2 paradas hasta Senefelderplatz (1’30 €, billete sencillo). Una vez en el hostel nos encontramos con Inma, emocionadas, aunque algo cansadas, por la tensión del vuelo, y eso. El hostel East Seven era tipo albergue de unas 4 plantas con baños compartidos, muy limpio, y decorado con muebles de Ikea o del estilo. Nos salió por 20 € la noche y por persona. La habitación la ocupamos las 4 y era muy amplia.

Lunes (1º Día).
El día amaneció despejado. Salimos a las 9:00 h. del hostel hacia la Torre de televisión- Fersehturn o Telespargel (mondadientes) como la llaman los lugareños. Hacía un poco de frasquete pero a medida que andabas te sobraba la chaqueta. Subimos a la torre (9’50 €) y nos dimos el capricho de desayunar arriba en la plataforma que va girando. Digo capricho porque era bastante caro, por ejemplo café 4 €, desayuno continental 12 €.
Pero bueno, compartimos los desayunos que eran abundantes y pagamos la turistada.

Después de desayunar, bajamos y vimos en la misma plaza la Fuente de Neptuno (fotos), la Plaza Marx-Engels (más fotos) y los alrededores (la Iglesia Marienkirche y el Rotes Rathaus o Ayuntamiento Rojo) por fuera. Nos dirigimos a la izquierda de la Plaza Marx-Engels a Nikolaiviertel que es un barrio que reproducía las casas medievales de la zona (de nuevo, más fotos).
Después volvimos a cruzar la plaza Marx-Engels y fuimos a Museumsinsel (la Isla de los museos). Pasamos por la Catedral en la que pretendíamos entrar (5 €) pero se celebraba misa y teníamos que esperar, así que en frente en un gran césped nos revoleamos mientras pensábamos qué hacer. Decidimos entrar en el Pergamonmuseum y dejar la catedral para más tarde aunque al final no volvimos por falta de tiempo. El Pergamonmuseum me pareció interesante pero muy caro (12 € con audioguía, eso sí, y mapita) y hacía muchísima calor dentro. El Altar de Pérgamo que da nombre al museo, es impresionante, y se pueden hacer fotos sin flash en esta parte del museo. La visita también incluía la sección de Babilonia. Impresiona la Puerta de Ishtar. La Puerta del Mercado de Mileto no la pudimos ver porque estaba siendo restaurada. Al salir del museo, hartas de audioguía y muertas de calor, nos tomamos una cervecita (unos 3 €) en la misma plaza del museo. Pero ya eran las 14:30 h. y se nos echaba el tiempo encima, así que hicimos acopio de fuerzas y a patear de nuevo dirección Unter den Linden, que es una avenida muy ancha y famosa y que fue la calle principal de la ciudad en el siglo XVIII. Cuenta con numerosos edificios de prestigio, y así pasamos por la Universidad Hmbolt, por la Biblioteca Nacional que tiene un patio hiedra precioso, en frente Bebelplatz, que es la plaza donde se produjo la famosa quema de libros por los nazis en 1933. A mitad de la calle, en la mediana que la separa, hay varios puestos de las famosas salchichas especiadas o currywurst, embadurnadas en Ketchup. Nos sentamos en uno de estos puestos y acompañando estas salchichas con patatas fritas y pan nos salió el almuerzo por 4 euritos de nada, la mar de económico. Continuamos por Unter den Linden y por fin llegamos a la famosa Puerta de Brandeburgo, no sin antes parar en alguna que otra tienda de souvenirs. Fotos de rigor, y continuamos hacia el Memorial del Holocausto. Se trata de una gran explanada ondulante cubierta de monolitos (creo que unos 2.130) de cemento de un color gris oscuro. Es un lugar muy impactante. Continuamos andando hacia Postdamerplatz, y ya los pies se resentían. Por el camino llama mucho la atención las líneas en el suelo que marcan por dónde pasaba el muro, y los semáforos con el dibujo del Ampelmann que no están en el lado ocupado por EEUU-Francia-Inglaterra. Llegamos a Postdamerplatz, allí sobrevive un trozo de muro (de nuevo , fotos), y entramos en el Sony Center y nos tomamos un cafelito (2 €) porque ya no podíamos más. Recargamos algo las baterías y seguimos hacia el Checkpoint Charlie, punto fronterizo entre los sectores estadounidense y ruso. Hay unos paneles que cuentan la historia de la división de Berlín, y también historias sobrecogedoras de personas que murieron intentando pasar la frontera. Continuamos camino de vuelta de nuevo hacia Unter den Linder y llegamos a la plaza Gendarmenmark, donde están la Catedral Francesa y Alemana separadas por el Auditorio de Música. Parecen similares pero no lo son. Nos sentamos en un banco en la plaza y anochecía, comenzaba a refrescar, y la planta de los pies ya estaba acolchada. Haciendo un sobreesfuerzo llegamos por fin al Reichtag (Parlamento), donde se encuentra la cúpula diseñada por Norman Foster. La entrada ¡es gratis!, pero tuvimos que hacer cola para entrar porque todo el mundo quiere verla de noche por la iluminación y las vistas. Es muy moderna y me encantó. Ya, derrotadas, volvimos en taxi hacia el hostel (8’5 €). Paramos en un restaurante italiano cerca del hostel y compartimos unas pizzas para las 4. La cena nos costó unos 24 €. ¡Y a la cama!


lunes, 8 de septiembre de 2008

VISITA FUGAZ A VILLALUENGA DEL ROSARIO

Villaluenga del Rosario es un pueblo de la provincia de Cádiz situado en pleno corazón del Parque Natural de Sierra de Grazalema, es el pueblo con menos habitantes de la provincia aproximadamente 450 habitantes y también es el más alto (unos 1000m).

En nuestra visita pudimos observar sus casas blancas, sus calles estrechas y empinadas y una peculiar plaza de toros que está construida sobre roca, no es redonda y parece ser que es la más antigua de la provincia (hay datos que la refieren desde 1792).

Pero nuestra visita iba también por otros derroteros y era la compra del famoso queso payoyo, la única fabrica de estos quesos esta aquí. Lo del nombre viene dado por la cabra payoya, que es un tipo de cabra peculiar de aquella zona, tanto la cabra payoya (queso de cabra) como la oveja merina (queso de oveja) son de tamaño y ubres más grandes de lo normal, la fabrica esta justo debajo del pueblo y tiene una tienda para los que quieran comprar queso a buen precio, además en esta tienda tienen también chacinas, jamones y productos típicos de la zona. En el centro del pueblo había otro tienda de quesos, unos quesos por lo visto ecológicos pero estaba cerrada y no pudimos comprobar su calidad.

Al pueblo se puede llegar, o bien por Ubrique, o bien por una salida que hay en la carretera que va desde Ronda a Grazalema.