jueves, 19 de febrero de 2009
lunes, 16 de febrero de 2009
TOQUE DE ATENCIÓN
lunes, 9 de febrero de 2009
VIAJE A AMSTERDAM (Febrero 2008)
Por fin algo de nuestro primer viaje en común, voy a contar un poco sobre esta estancia en Amsterdam.


Entre la Plaza Dam y la estación central están las empresas que se encargan de los paseos por los canales. En este paseo vimos las casas flotantes muy típicas de esta ciudad también pasamos por una parte más abierta donde vimos una réplica de una caravela. Al bajar de las barcazas nos adentramos en el corazón del barrio rojo, allí nos tomamos unas cervecitas ya que eran las 12 de la mañana y el ambiente parecía normal, a esa hora empezaban a abrir algunos escaparates con mujeres de todo tipo. En el barrio rojo hay una iglesia (Oude Kerk), que sí es iglesia, o sea, que tiene una cruz en lo más alto y no una veleta como todas las demas que vimos a lo largo del viaje, yo personalmente me fije en una viejecita entrando en la iglesia (que panorama para la mujer).

1ºDía: Llegada a schirpol, del aeropuerto cogimos un tren que te lleva a la estación central (algo liosas las indicaciones), afuera de la estación cogimos el tranvía que nos llevó cerca del hotel. El hotel normalito, con un buffet aceptable, habitaciones con alguna deficiencia y una escalera muy pendiente.
Esa noche como era ya tarde solo fuímos a la Leidseplein donde nos comimos una hamburguesa en el Burger King donde tuvimos que pagar por entrar al baño (raro pero despues nos dimos cuenta que era en muchos sitios), luego un paseo por la zona y visitamos el Hard Rock Cafe que esta en la Max Euweplein algo típico de casi todos mis viajes y despues a dormir.
2ºDía: Esa mañana hacia bastante frío sobre 1ºC, empezamos a caminar hacia el centro y lo primero que visitamos fue el mercado de las flores que estaba recién abierto. Nos llamó la atención una casa con unas ventanas muy llamativas (ver foto). En el mercado de las flores, nada del otro mundo, muchas semillas, muchas flores y algo de souvenirs. Pasamos por una calle llamada Rokin bastante famosa que llega a la Plaza Dam, en esta calle nos llamaron varias cosas la atención, una de ellas era una serie de callejones muy estrechos en las que se podía tocar ambos lados con las manos a la vez (ver foto), aquí también nos dimos cuenta que todas las casas tenían unas poleas en la parte alta de la fachada para poder subir muebles etc a la parte superior de la vivienda, ya que son muy estrechas y de varias plantas, otra cosa curiosa de las casas es la inclinación que tienen las fachadas.
En la esquina de Rokin con Plaza Dam se encuentra el museo de cera. Nada más entrar en la Plaza Dam es imposible no fijarse en el Palacio Real, a la derecha se encuentra la Nieuwe kerk (nueva iglesia) y enfrente el obelisco o monumento nacional a los caídos en la guerra. Allí estuvimos un rato debido a que una cámara de televisión nos paró como para participar en un concurso, había también algún carterista que otro en esta plaza.
Quisimos entrar en la iglesia pero "sorpresa", ya no era una iglesia sino una especie de museo donde había una exposición de Afganistán.
Entre la Plaza Dam y la estación central están las empresas que se encargan de los paseos por los canales. En este paseo vimos las casas flotantes muy típicas de esta ciudad también pasamos por una parte más abierta donde vimos una réplica de una caravela. Al bajar de las barcazas nos adentramos en el corazón del barrio rojo, allí nos tomamos unas cervecitas ya que eran las 12 de la mañana y el ambiente parecía normal, a esa hora empezaban a abrir algunos escaparates con mujeres de todo tipo. En el barrio rojo hay una iglesia (Oude Kerk), que sí es iglesia, o sea, que tiene una cruz en lo más alto y no una veleta como todas las demas que vimos a lo largo del viaje, yo personalmente me fije en una viejecita entrando en la iglesia (que panorama para la mujer).
De camino a la Rembrandtpein pasamos por el nuevo mercado(Nieuwmarkt), cuando llegamos a Rembrandtplein vimos una escultura del pintor y una representación en escultura de unas de sus obras más famosas Ronda de Noche.
Ese día comimos en un bar español llamado Pata Negra (bebida y comida cara). Al terminar fuimos a la Museumplein que es donde están el museo Van Gogh y el Rijksmuseum. Es una zona de mucho ambiente, había una pista de hielo para patinar, varios bares y restaurantes y hasta un escenario donde estaba tocando un grupo de hip hop. En uno de eso bares entramos a orinar, otra vez tuvimos que pagar pero esta vez por lo menos en el servicio habia televisiones de plasma donde ponian videos musicales mientras orinas.
Entramos en el museo Van Gogh, alli nos separamos para ver las obras, mi mujer compró un audioguía y yo di una visual rápida y corriendo al bar del museo junto al cumpli, aunque despues se nos unieron los demas, era un self-servi con todo tipo de sandwich y pastelitos, menos mal que habia whisky (un poco más de 4 euros el cubata "impresionante" ¿abriran el museo los sabados pa ver el atleti?).
Cuando salimos del museo ibamos directo hacia lo importante del viaje la fábrica de la Heinenken, un chasco, cerrado por reformas, para ahogarnos las penas nos fuimos a un coffeeshop que se llama Dampkring (allí se rodó ocean´s twelve), unos entramos y otros se quedaron con las niñas en un bar, por contar algo del coffeeshop no entiendo como no venden alcohol, ya no voy más allí, habia un nota que con una cachimba y una barba que daba la impresión que el tío venia como articulo de decoración, despues del consumo a una que yo conozco le costó subir unas escaleras como si fuera el tourmalet.
De vuelta al hotel cenamos en una pizzeria "Piccola Roma" , yo no sé como le dan permiso de apertura a ciertos locales hay que ver en el gallinero que comimos, como pa salir corriendo, precio asequible y pizzas buenas.
La gente más cansada se fue a dormir, la merchi, el cumpli y yo nos fuimos de paseo a tomar una copita, fuimos a la leidsplein y allí estuvimos tomando una copita y viendo algunos partidos de futbol entre ellos el sevilla barsa, el sitio para cualquier aficionado al deporte es un goce habia sin exagera más de 20 plasmas con diferentes eventos en varios salones todos insonorisados(cubatas 8 euros, cervezas 4).
3ºDía: Nuestro plan era visitar un par de pueblos de las afueras de Amsterdam, la estación de autobuses está en la estación central, allí sacamos un bono familiar que nos costo sobre 14 euros que incluye todos los viajes que hagamos en bus durante 24 horas para mi mujer, mi hija y yo.
Cogimos uno hacia Marken, un pueblecito con casas de maderas, parece de dibujos animados, una de las casas estaba adornada de una forma peculiar por un nacimiento, también probamos los famosos arrenques. Nuestra idea era coger un barco de Marken a Volendam pero los domingos no habia barcos, entonces fuimos a Volendam en bus haciendo un trasbordo.
Volendam también es un pueblo típico como Marken pero más turistico, alli nos hicimos la foto que está en el cabecero del blog, luego comimos en un restaurante donde las camareras nos servian vestidas con el traje típico de allí. Despues de haber llenado el estomago y comprado algunos souvenirs volvimos a Amsterdam con la intención de ver alguna cosita más.
Al llegar a la estación central fuimos a la casa de Anna Frank y a dar un paseo por la parte oeste de la ciudad. Al llegar la hora de la cena fuimos a un asador español donde nos comimos una parrillada bastante completita y a buen precio, el dueño de este negocio es un granaino bastante irónico.
Algunos fuimos a tomar un copita a la Leidsplein donde tuvimos un pequeño problemilla con un carterista que no llego a mas.
4ºDía: Dejamos las maletas en consigna y salimos a hacer algunas compritas, estuvimos otra vez en el mercado de las flores y luego fuimos a la plaza Spui buscando un lugar llamado Begijnhof, nos costó encontrarlo pero merecio la pena. Es un antiguo convento que data del s.XIV. Se trata de un lugar ideal para relajarse, hay unas pequeñas casas entorno a un patio muy bien cuidado, aquí esta la casa de madera más antigua de Holanda, en Begijnhof no se puede hacer fotos "en teoria".
El resto de la mañana estuvimos de compras, entramos en una tienda llamada invotis que vendian cosas muy curiosas, luego al hotel a recoger las maletas y pa casa.
LOS PILARES DE VIAJES MARIBEL
martes, 3 de febrero de 2009
DUBLÍN EN UN FIN DE SEMANA

Una escapada de fin de semana ideal y con la que no te quedas con la impresión de no haber visto al competo la ciudad. Sin duda, Dublín es la ciudad ( fuera de España) para divertirse y más acogedora que he conocido nunca. Salimos un viernes y volvimos un domingo: Vuelo 83 euros ida y vuelta. Nos alojamos en un apartamento a diez minutos andando de Temple Bar (las dos noches, 43 euros por persona). Los apartamentos son bastante recomendables (Apartamentos Ellis), limpios, modernos... eso si, sin ascensor, pero nos alojaron en la primera planta. En cuanto llegamos dejamos las maletas y nos fuimos a Temple Bar a tomar cervecitas. El ambiente en los pubs era estupendo. Musica muy buena. Además había ese fin de semana el Festival "Temple Bar Trad Fest" y e
n muchos pubs había música en directo. Al día siguiente, nos levantamos tempranito y tras un buen desayuno irlandés salimos disparadas a ver la ciudad: la Christ Church, el Castillo de Dublín, el Trinity College, el Banco de Irlanda, Saint Stephen´s Green y la calle Grafton lo vimos todo por la mañana ya que está todo a poca distancia y andando. Después de tomarnos un cafelito, ya que no podíamos al
morzar pues el desayuno nos había dejado K.O., nos dirigimos a la Custom House y a la Famine Memorial que son unas esculturas en memoria de la Gran hambruna de 1845 y que realmente impactan. Después, a la calle O´Connell donde está el Spire y nos pudimos hacer fotos con la estatua de James Joyce. Después unas compritas en las tiendas de souvenirs: Hay de todo, bolis, llaveros, separadores de libros, camisetas, chocolates….. casi todo con representaciones de los símbolos del país (el leprechauns, que es un gnomo muy gracioso, ovejitas, arpas, y sobre todo representaciones de la marca Guiness que desde luego también simboliza al país). Despues nos fuimos a cenar a un pub, unas ensaladas y baguettes. Había también algún plato típico pero la verdad no nos apetecía comer estofado. La comida nos salió por unos 10 euros por persona, bebida aparte. La
s bebidas son caras. Media pinta, o sea, una cañita española nos costaba más de 3 euros casi siempre. El wisky ni lo preguntamos. Después nos fuimos a otros pubs. Tuvimos la oportunidad de
conocer lo que llaman “pub crowl” que es que te llevan a un pub que abren para un grupo de personas y te hacen demostraciones de música tradicional irlandesa, te hablan de los instrumentos, de la historia, etc, y después se sigue la ruta hacia otro típico pub. Al final de la noche, estabamos cansadísimas. Al día siguiente nos levantamos, dejamos las maletas en consigna y desayunamos, y nos fuimos a ver la catedral de San Patricio y al museo de la Guinness. En este último, te regalan una pinta para tomar en el ultimo piso en el que hay unas vistas impresionantes de toda la ciudad, pero el resto del museo no merece tanto la visita y la entrada cuesta 15 euros. En definitiva, un fin de semana muy bien apro
vechado, y muy divertido. Los dublineses además son personas muy simpaticas y agradables. Me llevé muy buena impresión de su carácter.
Bueno, ¿Cuándo repetimos?
n muchos pubs había música en directo. Al día siguiente, nos levantamos tempranito y tras un buen desayuno irlandés salimos disparadas a ver la ciudad: la Christ Church, el Castillo de Dublín, el Trinity College, el Banco de Irlanda, Saint Stephen´s Green y la calle Grafton lo vimos todo por la mañana ya que está todo a poca distancia y andando. Después de tomarnos un cafelito, ya que no podíamos al
morzar pues el desayuno nos había dejado K.O., nos dirigimos a la Custom House y a la Famine Memorial que son unas esculturas en memoria de la Gran hambruna de 1845 y que realmente impactan. Después, a la calle O´Connell donde está el Spire y nos pudimos hacer fotos con la estatua de James Joyce. Después unas compritas en las tiendas de souvenirs: Hay de todo, bolis, llaveros, separadores de libros, camisetas, chocolates….. casi todo con representaciones de los símbolos del país (el leprechauns, que es un gnomo muy gracioso, ovejitas, arpas, y sobre todo representaciones de la marca Guiness que desde luego también simboliza al país). Despues nos fuimos a cenar a un pub, unas ensaladas y baguettes. Había también algún plato típico pero la verdad no nos apetecía comer estofado. La comida nos salió por unos 10 euros por persona, bebida aparte. La
s bebidas son caras. Media pinta, o sea, una cañita española nos costaba más de 3 euros casi siempre. El wisky ni lo preguntamos. Después nos fuimos a otros pubs. Tuvimos la oportunidad de
conocer lo que llaman “pub crowl” que es que te llevan a un pub que abren para un grupo de personas y te hacen demostraciones de música tradicional irlandesa, te hablan de los instrumentos, de la historia, etc, y después se sigue la ruta hacia otro típico pub. Al final de la noche, estabamos cansadísimas. Al día siguiente nos levantamos, dejamos las maletas en consigna y desayunamos, y nos fuimos a ver la catedral de San Patricio y al museo de la Guinness. En este último, te regalan una pinta para tomar en el ultimo piso en el que hay unas vistas impresionantes de toda la ciudad, pero el resto del museo no merece tanto la visita y la entrada cuesta 15 euros. En definitiva, un fin de semana muy bien apro
vechado, y muy divertido. Los dublineses además son personas muy simpaticas y agradables. Me llevé muy buena impresión de su carácter.Bueno, ¿Cuándo repetimos?
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