martes, 3 de febrero de 2009

DUBLÍN EN UN FIN DE SEMANA


Una escapada de fin de semana ideal y con la que no te quedas con la impresión de no haber visto al competo la ciudad. Sin duda, Dublín es la ciudad ( fuera de España) para divertirse y más acogedora que he conocido nunca. Salimos un viernes y volvimos un domingo: Vuelo 83 euros ida y vuelta. Nos alojamos en un apartamento a diez minutos andando de Temple Bar (las dos noches, 43 euros por persona). Los apartamentos son bastante recomendables (Apartamentos Ellis), limpios, modernos... eso si, sin ascensor, pero nos alojaron en la primera planta. En cuanto llegamos dejamos las maletas y nos fuimos a Temple Bar a tomar cervecitas. El ambiente en los pubs era estupendo. Musica muy buena. Además había ese fin de semana el Festival "Temple Bar Trad Fest" y en muchos pubs había música en directo. Al día siguiente, nos levantamos tempranito y tras un buen desayuno irlandés salimos disparadas a ver la ciudad: la Christ Church, el Castillo de Dublín, el Trinity College, el Banco de Irlanda, Saint Stephen´s Green y la calle Grafton lo vimos todo por la mañana ya que está todo a poca distancia y andando. Después de tomarnos un cafelito, ya que no podíamos almorzar pues el desayuno nos había dejado K.O., nos dirigimos a la Custom House y a la Famine Memorial que son unas esculturas en memoria de la Gran hambruna de 1845 y que realmente impactan. Después, a la calle O´Connell donde está el Spire y nos pudimos hacer fotos con la estatua de James Joyce. Después unas compritas en las tiendas de souvenirs: Hay de todo, bolis, llaveros, separadores de libros, camisetas, chocolates….. casi todo con representaciones de los símbolos del país (el leprechauns, que es un gnomo muy gracioso, ovejitas, arpas, y sobre todo representaciones de la marca Guiness que desde luego también simboliza al país). Despues nos fuimos a cenar a un pub, unas ensaladas y baguettes. Había también algún plato típico pero la verdad no nos apetecía comer estofado. La comida nos salió por unos 10 euros por persona, bebida aparte. Las bebidas son caras. Media pinta, o sea, una cañita española nos costaba más de 3 euros casi siempre. El wisky ni lo preguntamos. Después nos fuimos a otros pubs. Tuvimos la oportunidad de conocer lo que llaman “pub crowl” que es que te llevan a un pub que abren para un grupo de personas y te hacen demostraciones de música tradicional irlandesa, te hablan de los instrumentos, de la historia, etc, y después se sigue la ruta hacia otro típico pub. Al final de la noche, estabamos cansadísimas. Al día siguiente nos levantamos, dejamos las maletas en consigna y desayunamos, y nos fuimos a ver la catedral de San Patricio y al museo de la Guinness. En este último, te regalan una pinta para tomar en el ultimo piso en el que hay unas vistas impresionantes de toda la ciudad, pero el resto del museo no merece tanto la visita y la entrada cuesta 15 euros. En definitiva, un fin de semana muy bien aprovechado, y muy divertido. Los dublineses además son personas muy simpaticas y agradables. Me llevé muy buena impresión de su carácter.
Bueno, ¿Cuándo repetimos?

2 comentarios:

JULY FOGGS dijo...

Me niego a que ustedes sigais viajando y yo en casita, en el siguiente yo voy aunque tenga que ponerme la ropa de mi mujer

Monseñor dicta sentencia dijo...

No te preocupes que te voy a organisá un finde al Pinar del Rey que vas a aluciná